El Blog Imaginante

2. may., 2016

 Efectivamente, el acceso principal al fantástico mundo subterráneo de la ciudad atlante del Laurel, hoy Lloret de Mar, esta situado bajo el mar, a más de cinco mil metros de profundad, justo en el lugar donde se encuentran las puertas de Golosahd, dos monumentales estructuras giratorias de mas de quinientos metros de altura y un hueco de apertura máxima  de casi un kilometro de distancia.

 Cuenta la leyenda que fue la apertura descuidada de las puertas Golosahd lo que succionó las aguas del oceano que sepultaron  bajo su oleaje al desierto mediterraneo. Pero no fue así, lo sabemos porque ellos, a pesar de no haberlas vuelto a abrir nunca más, nos lo han confirmado y demostrado.

Existen otros huecos abiertos en la pared fronteriza y submarina de la ciudad de Lloret, además de determinados puntos mágicos de acceso en superficie. Tienen distintas funciones y diferentes caracteres. Ya los iremos desgranando con el tiempo.

2. may., 2016

La queja, casi unánime que muestran los bañistas de la gran playa de Lloret de Mar es que hay muy poca plataforma transitable, de tal modo que enseguida te metes al agua dejas de hacer pie. En realidad no es así, no es que la costa se hunda rápidamente en el mar para disgusto de nuestros turistas y visitantes menos activos. Lo que ocurre es que la playa descansa sobre el techo forjado  del edificio fortificado de la antigua y mítica ciudad atlante del Laurel, en realidad el punto de acceso único al conglomerado fantástico de un mundo olvidado hace millones de años. Esto explica, aunque parezca increíble, la pronunciada caída  de la costa lloretense,  que no es más que la pared pétrea de un edificio colosal ya integrado en la propia orografía submarina del lugar. Creedme, no hay mayor placer que el de nadar sobre los restos de la más antigua de las civilizaciones

18. abr., 2016

Lloret de Mar  en la actualidad linda con el mar Mediterráneo, pero  este dato geográfico no siempre fue así.

En una época demasiado remota de la historia de la Tierra, la superficie que hoy ocupa el "Mare Nostrum" de los romanos, se hallaba completamente seca y la textura de su superficie no cabía la menor duda de que era  claramente desértica.

Y en tal estado permaneció  durante unos dos millones de años aproximadamente. Sin embargo cuando las columnas de Hércules cayeron y todo el agua oceánica comenzó a volcarse en el cuenco mediterráneo , se formaron cataratas decenas de veces más grandes que las más grandes que puedan existir en la actualidad. Y tanto fue así que tan solo duró dos años aquel proceso de rellenado. 

Es evidente que las pocas especies animales que se habían  adaptado a las áridas condiciones del suelo mediterráneo, no sobrevivieron a tan brusco y valioso cambio climático. Pero los hombres  que ya habitaban por aquel entonces en el alto del desierto, en el lugar precisamente  ocupado hoy en día  por Lloret de Mar no desaparecieron.

Los descendientes de aquella civilización siguen habitando entre nosotros.