CRONICAS DEL MARSOL.Por fin aprende el Imaginante

Relato Cuarto.

LAS CRONICAS DEL MARSOL:Buscando las Entrañas del Mundo Atlante.

Tercer Relato

EL ATLANTE NINJA DEL HOTEL MARSOL

Todo el mundo sabe que la civilización atlante fue muy anterior a cualquier otra que se haya desarrollado sobre la Tierra. No existe pueblo en el mundo que no haya heredado algún tipo de característica de origen atlante, aunque ninguno de ellos las haya recibido por igual. Por ejemplo, las que hoy conocemos como artes marciales orientales, tienen su origen en el reino atlante del Laurel. El gran maestro de entre todos los maestros ninjas atlantes también habita en el mundo subterráneo de nuestra ciudad. A diferencia de Mayordomo o Fraile, no ejerce ninguna misión hostelera, pero cuida y acompaña como guardaespaldas imaginario a todo aquel que en su vida se haya alojado al menos una vez en el Hotel Marsol de Lloret de Mar.

CRONICAS DEL MARSOL: DE LO QUE PRETENDEN LOS ATLANTES.

Segundo relato.

EL MONJE QUE CUIDA DE LA ALIMENTACION EN EL HOTEL MARSOL

Los únicos atlantes a quienes se permite no vestir a la manera tradicional son los que imaginariamente trabajan en el Hotel Marsol. Mayordomo cuida de las habitaciones y su hermano, Monje,  cuida de la salud culinaria de algunos clientes privilegiados entre los que tengo la suerte de encontrarme yo. Si además del alojamiento y desayuno es vuestra intención comer a media pensión, estad tranquilos porque el menú ha sido  supervisado por Monje y su criterio atlante os garantiza una comida sana y equilibrada además de una placentera digestión ( a mí, se me apareció por primera vez para regañarme por tirarme al dulce sin ninguna medida ni recato ¡Qué le voy a hacer! es una verdadera tentación.)

HISTORIAS DEL MARSOL

Contacto con la civilizacion Atlante _1_

Primer relato . CONTACTO CON LA CIVILIZACION ATLANTE.

DE PROXIMA APARICION: LAS CRONICAS DEL MARSOL

Durante mi estancia en el Marsol procuré ir escribiendo las aventuras y fantásticas experiencias que el mundo atlante me iba deparando. Se trata de una serie de relatos cortos (de unas diez páginas cada uno y cuya lectura no ocupa más de un cuarto de hora) que han de ser leídos por orden si se quiere comprender la historia, aunque entiendo que cada uno de ellos bien podría admitir su lectura por separado. Me hará ilusión crear una tienda con ellos, pero desde ahora anticipo que su descarga será gratuita.  (EL IMAGINANTE)

MAYORDOMO

Una vez dormí en un 7 estrellas del desierto dubaití, solo que aquel hotel en forma de vela ya estaba metido dentro del mar. Al despertar y abrir la puerta me encontré a un mayordomo particular, le pregunté lo que hacía y me respondió que el hacía lo mismo que el asistente atlante del Hotel Marsol en Lloret de Mar.

Descansar en una de esas habitaciones especiales del hotel Marsol, es descansar en la antigua y desaparecida Atlántida y los huéspedes de la Atlántida se hallan protegidos por guardianes que visten de  smoking (de noche) o de frac (de día). Así que si al abrir la puerta de la habitación atlante os encontráis a este personaje, pensad que trabaja solo para vuestra comodidad.

LA BIBLIOTECA SEL IMAGINANTE

Llegaba a mi habitación 601 del Hotel Marsol y me sentaba a la mesa a escribir, escribía con bolígrafo atlante y el efecto era inmediato: la habitación se convertia en una gran biblioteca clasica, mucho mas grande que la mítica de Alejandría. Yo escribía Dragones de la Mente no se si desde mi habitación o desde la mas impresionante reunion de libros que nunca vio la humanidad. Por cierto las estanterias estaban vacías. Y por cierto, la novela, como todo aquí en Lloret de Mar, es un texto mágico.

HISTORIAS DEL MARSOL

Desde el balcón de la habitación 601 del hotel Marsol en Lloret de Mar se divisan magníficos amaneceres. Sin embargo, cuando yo me asomé aquella mañana pude observar una enorme cascada por donde se deslizaban barcos, un larguísimo puente con muchos ojos, volcanes en erupción y un puerto atlante o mediterráneo, no lo distinguía bien, a cuya superficie asomaba la cabeza un pequeño monstruo marino. ¡ Ah y la que iba a ser mi barca!